28 febrero 2013

A veces los labios deberían estar sellados


A veces los labios deberían estar sellados
para no mutilar la esencia
Que la memoria
no fuera adoctrinada
Que la imperfección
fuera objeto de elogio

A veces el verbo debería ser inerte
para no constreñir el alma
Que las esporas
alumbraran los más exquisitos hábitos
Donde el respeto
se hiciera ley.

Qué importa si las clalles tiene ese sabor añejo
si el recuerdo deambula entre mis costillas
Mordisqueándolas
Supurando el calcio
Y mi pezcuezo no da las doce
Asienta el recuerdo
Lo entrona entre astillas
meciéndose en Saturno

Qué sucede entre los luceros de la psique
Enclenque frenesí que secreta ácido
Su morada es incógnita
Su recuerdo languidez
Inalcanzable
Es el hormigueo de la conciencia
La comodidad que origina rencor
No traficaré con semejante impureza

Nunca, sin titubeos.